domingo, 9 de octubre de 2016

LA DIRECTORA… QUÉ PROFESORA!

En el grado segundo tuve la infortunada oportunidad de tener como profesora a la directora de la escuela, casi nunca tenía tiempo de dar clases por obvias razones, y cuando iba, era a tomar la lección y a dar regla, era la época de “la letra con sangre entra”, tomando las tablas de multiplicar, o tomando cualquier otra lección. 5X2=10, 7X3=21, 8X4=36, ... Reglazo! Recuerdo muy bien que al finalizar muchas de las jornadas escolares decíamos “Hoy no escribimos ni un punto”. En el mejor de los casos hacíamos planas y planas de números del 1 al infinito… que si recuerdo a mi maestra leyéndome un cuento?... no! Pero si las planas de los números del 1 al 1000, luego al 10.000, luego al 100.000, de 1 en 1, de 2 en 2, de 5 en 5, etc.
No sé por qué en el grado tercero la profesora también fue la directora, creo que porque la pasaba bien con este grupo, y la historia continuó igual, que por qué aprendíamos? Nuevamente creo que fue porque teníamos la oportunidad de interactuar con los compañeritos en diferentes situaciones. Cuando estaba la maestra básicamente la clase se reducía a copiar dictados de las lecciones que luego debíamos aprender y recitar de memoria, de manera oral o escrita, para comprobar que estábamos “aprendiendo”. Esto valida el hecho de que en muchas ocasiones el estudiante aprenda mucho más sin profesor, que con profesor (en este caso particular) y a pesar de las circunstancias, avancé en mi nivel académico de manera sobresaliente hasta grado quinto. A esta altura cabe señalar que esa escuela era una escuela del gobierno y que hoy en día no son necesariamente, de mala calidad. En esa época no eran muchas las opciones y las que había eran iguales o peores. Esa era la escuela en la que debía estudiar, ya que estaba a una cuadra de mi casa.
Siendo que era una sola institución de bachillerato para todos los niños y niñas que salíamos de la escuela primaria, la Normal hacía un examen de admisión, que afortunadamente logré pasar e ingresar a la institución educativa de la cual, seis años más tarde, me graduaría como maestro bachiller.

La enseñanza y la enseñanza de la enseñanza que recibían los maestros en la Normal del pueblo, no tenía la resignificación que tienen las Normales en la actualidad. Aunque cabe anotar que a pesar de esa resignificación se siguen transmitiendo informaciones y conocimientos mecánicos que carecen de una contextualización y por ende de significados para el estudiante que exige una enseñanza más concreta y eficaz.

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